Qué difícil resulta volver, el camino es amargo, doloroso. Ella no responde. Se niega a regresar. Es una egoísta. Está deseando, pero no quiere comprometerse. De repente, siente vergüenza, tiene miedo que los rencores de la tarde jueguen con su integridad arrojándole espejos borrachos de pasiones trasnochadas.
Bueno, allá ella! Cuando vengan días mejores, que no se queje. La vida no perdona semejantes memeces. Siempre hay que estar atento, el tiempo huye.
Él salió a la calle, quería encontrar motivos, le gustaría saber cuáles fueron los errores cometidos. Tenía que hallar las causas de aquella repentina separación. No comprendía el porqué de la huída. No había razones. Ninguna. Siempre la trató bien, le gustaba ser comprensivo aunque, muchas veces era necesario ser implacable, duro. Nunca había que bajar la guardia, ni mucho menos, rendirse ante la evidencia.
