Por caminos inciertos avanzo entre silencios nebulosos, las palabras procuran dibujar las sensaciones más ocultas de mi ser. Lentamente consiguen despertar los colores del alma, abro la ventana y contemplo, asombrado, como el horizonte reclama mi soledad, pretende que mis pasos, débiles pasos de un ayer melancólico, alcancen su plenitud.
Quiere que mis versos dibujen sus atardeceres, pretende robarme las palabras, mis viejas compañeras, pero las incertidumbres y viejos temores absurdos no permiten que mis pasos se dirijan hacia el verdadero amanecer. Intento abrir las ventanas para absorber el aire de la tarde, pero mis pulmones están enfermos de nostalgias, ahogados por tanta soledad ingrata.