Escrirores en Red

sábado, 25 de abril de 2015

LA VIDA PASA

     La vida pasa, los bellos instantes de un ayer cada, vez más lejano, van desapareciendo en la espesa niebla, fría, de los recuerdos. El verdor frondoso del inmenso valle de los juegos en donde las ilusiones se perdían por sendas misteriosas, con la certeza de que las horas, recelosas, acabarían entregándonos algún tesoro soñado, se ha cubierto de hojas secas de un otoño desaprensivo y gruñón.

     Las horas pasan más deprisa, son estrellas fugaces de una vigilia amarga en la que los versos huyen de miedos absurdos, cielos cubiertos de temores imaginados que pretenden usurpar la intimidad más amada. Los minutos se deshacen en sonidos confusos, las viejas y amables palabras del ayer apenas se comprenden, no hay diálogo. 

TRAS UN LARGO SILENCIO

     Tras un largo silencio regreso con las palabras rotas. Las tardes azules y alegres del ayer han envejecido prematuramente y, sobre mis cuartillas blancas aun sin estrenar, brotan unos sobresaltos desconocidos.

     Tengo miedo. La noche eterna se me insinúa y me arrebata las ilusiones del alma. Las esperanzas, mis vanas esperanzas, vagan por los atrevidos rincones de un tiempo extraño. Aún sueñan, no sé qué, pero todavía confían en el mañana. Ha de pasar algo, la vida no puede ser tan ruin y robarme lo único que me pertenecía. La palabra.

     Ahora, mis manos tiemblan, están frías, heladas, jamás han acariciado. Los poemas lloran, como siempre y también, como siempre, los versos se mueren de melancolía.

     Me voy, tal vez, jamás regresé del recuerdo.

domingo, 14 de diciembre de 2014

MIEDO A LA OSCURIDAD

     En la oscuridad de la noche los malos presagios revoloteaban por la habitación impidiendo dormir, los pensamientos se sucedían vertiginosamente. Toda era confuso, terriblemente confuso, extraño, era un caos donde los esquemas parecían romperse definitivamente.

     La noche era dura. Hasta la media noche los vigilante de la noche acudían a ver cómo estabas, cómo estaba la tensión, la temperatura, a ponerte el antibiótica, a darte algún medicamento para que pudieras dormir. Sus sonrisas iluminaban la espesa oscuridad, sus cariñosas palabras daban el añorado beso de buenas noches.

     Después te quedabas solo con tus temores, temores nuevos que pretendían acabar con un ritmo de vida había sido una válvula de escape de las miserias humanas que te rodeaban, Era mi mundo, aquellas pequeñas cosas con las que disfrutaba, aquellos amigos con los que compartía tantas cosas, aficiones, sueños, versos.

     En aquella soledad incómoda me venía a la cabeza multitud de cosas, demasiadas. En ocasiones, me sentaba en la cama, asustado. Veía, a través de las ventanas, el otro ala de la planta y, por los pasillos semidormidos, se deslizaban los enfermeros y auxiliares, como fantasmas patinando por sendas luminosas. De pronto, desaparecían por las esquinas o entraban, solícitos, en alguna habitación de donde había surgido el grito monótono e insistente del llamador que había solicitado la presencia del amigo de la noche.

     Ellos seguían ahí, perennes. Trataba de dormir, me tranquilizaba su presencia, Tal vez, muy pronto, tendría que llamarles para comentarles, simplemente, que tenía miedo de la oscuridad.


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lunes, 8 de diciembre de 2014

CUERPO PINTADO

     Su cuerpo era el paraíso donde las palabras volaban, pretendían con todas sus fuerzas alcanzar la libertad, el horizonte anhelado por el poeta. Éste luchaba contra el destino, perseguía a las esquivas palabras, era preciso recoger la esencia de todas y componer el definitivo poema, pero aquel cuerpo radiante, de pronto, empezó a consumirse y las palabras, desesperadas, se diluían en su propia tinta. 

     El poeta empezó a llorar desconsoladamente, se dio cuenta que su vida no tenía sentido.

SIEMPRE SE SALE

     Siempre se sale del bosque aunque el horizonte finja alejarse, diluirse, y las palabras se escondan avergonzadas. Hay que luchar, con tesón y valentía, contra viejos fantasmas que tratan de robarnos las ilusiones, la espesa niebla acabará por desaparecer y las sombras amargas huirán temerosas de las esperanzas radiantes del nuevo día.

     La oscuridad del bosque que nos absolvió violentamente anulando todas nuestras energías para continuar por el sendero de la vida, poco a poco, se inunda de magia y la vida recupera su ritmo.

     Sí, es posible escapar de amargos temores, pero hay que luchar contra los obstáculos que nos pone el destino, tenemos que tratar de abrir todas las ventanas para divisar, con toda nitidez, el prometedor horizonte.

lunes, 1 de septiembre de 2014

LA CIUDAD DESPIERTA

     La ciudad despierta a la vida. El alba, lentamente, va iluminando las conciencias de las sombras penitentes. Los relojes empiezan a cabrearse por pequeñeces, por simples cuestiones que han de cumplirse a rajatabla. Las sombras van a sus quehaceres cotidianos, se pierden por sendas caóticas, frenéticas, se cruzan con otras sombras, amigas, cercanas, y apenas se reconocen, el tiempo es tan escaso que apenas para les permite un simple saludo, un vulgar ‘’hola. Qué tal?’’ sería un contratiempo imperdonable. Hay que seguir, llegar a tiempo para cumplir el horario previsto, es necesario cumplir el guión marcado por los relojes impertinentes.

EL JAZZ RASGA CON DULZURA

     El jazz rasga con dulzura las nostalgias del corazón. La desbordante magia del saxo dibuja nuevas ilusiones a lo largo de una senda misteriosamente caótica. Todo es luminosidad, multitud de versos recorren los clubs y cafés buscando las razones de los poetas, sus palabras cargadas de quejas y gritos contra una sociedad que les da la espalda. Sus demandas caen en el saco roto de las desdichas, en donde la verdad se oculta en metáforas alocadas que parecen gritar absurdas necedades que nadie quiere escuchar, no les interesa saber lo que encierran aquellas palabrejas tan extrañas e inconexas. Quién puede entender a estos individuos que se ocultan tras barbas de varios años? Da un no sé qué aquellos ojos llenos de madrugadas donde se adivinan estrellas, ebrias de ginebra barata, dando la nota. Son seres muy curiosos.